Actitud del UKE (texto de Saotome shihan)

“En el marco de una clase, el maestro enseña técnicas y los alumnos trabajan el mismo movimiento con el fin de asimilar el mecanismo de defensa adecuado. Al saber lo que debe hacer, el uke (quien ataca y recibe la técnica) no tiene dificultades en anticiparse y detener el movimiento. No obstante, dicha forma de trabajo es ímprova y debería desecharse. Cada técnica ha sido concebida para el estudio de una dirección particular. La técnica depende de la asimilación de la fuerza del atacante. Si el uke resiste, no hay posibilidad de cambio y no puede explotarse la aplicación de la técnica.

El ataque debe ser franco y sincero, debe emanar del centro de dos compañeros con un espíritu totalmente fresco y lúcido. El ataque debe ejecutarse con suma concentración, como si se tratase del primero y el último. Sólo cuenta el momento presente.
En efecto, cualquier ataque es bueno en tanto sea sincero.

En las clases de un nivel más elevado, la resistencia se convierte en un elemento importante del entrenamiento. No se trata de desarrollar un espíritu competitivo. La resistencia debe manifestarse en el momento oportuno, con honradez total, de lo contrario es peligrosa y perjudicial. El arte de la esquiva del ukemi ( técnica de caida y protección) es el primer paso en el estudio del Aikido.

A menudo he visto a practicantes bloquear en el momento menos favorable, revelando sus puntos débiles, exponiéndose así a atemis en los costados o la cara y resistiendo fuerzas que fácilmente pueden dislocar un hombro, el codo o romper la muñeca. Esto no tiene relación con la autodefensa o el entrenamiento, es una expresión de estupidez ciega. Corresponde al uke no dejar abertura y protegerse.

Para lograrlo, debe llevar el ataque hasta el final y aceptar el ukemi, estar disponible y consciente de lo que sucede a su alrededor, presto a reaccionar al de-ai siguiente. Hace falta mucha experiencia para sacar provecho de la resistencia, es necesario aprender a andar antes de echarse a correr.

Para convertirse en un buen uke es necesario, ante todo, saber evaluar las capacidades del compañero. Atacar con una fuerza desmesurada a un principiante es una aberración. No podrá reaccionar a tiempo y, técnicamente, no habrá obtenido ningún provecho. Atacar con una fuerza superior a la que uno es capaz de soportar como uke es igualmente desaconsejable. Un buen ataque no es forzosamente veloz o fuerte, sino que debe ser sincero y estar bajo control, adaptado a la situación del compañero”.

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